● “La ordenanza no va a ayudar a mitigar el cambio climático ni a ofrecer un beneficio a la ciudadanía para que pueda disfrutar de una ciudad con menos tráfico”, ha criticado Fernández Llaneza

El portavoz del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Oviedo/Uviéu, Carlos Fernández Llaneza, ha denunciado esta mañana que el proyecto de ordenanza reguladora de la futura Zona de Bajas Emisiones del equipo de gobierno “tan solo reduciría en 71 las 65.000 toneladas de dióxido de carbono que emite el tráfico en Oviedo al año”.
Fernández Llaneza ha insistido en que Canteli “no cree en las políticas medioambientales” y ha puesto como ejemplos la Agenda Urbana 2030, que incluye los aparcamientos en La Escandalera o El Campillín o el teleférico del Naranco, o la apuesta del PP por plazas ‘duras’.
“Si AEMET no se equivoca, mañana batiremos el récord de temperatura en Oviedo. El cambio climático es una realidad que se está acelerando. Lo vemos estos días también con los incendios”, ha señalado. “Sin embargo el equipo de gobierno se va a gastar 9 millones de euros en implantar una ZBE que tan solo reducirá 71 toneladas de las 65.000 que genera el tráfico en Oviedo. Para este viaje no hacían falta las alforjas”.
“Lo que es evidente es que esta ordenanza no va a ayudar a mitigar el cambio climático ni a ofrecer un beneficio a la ciudadanía para que pueda disfrutar de una ciudad con menos tráfico”, ha criticado Fernández Llaneza. “En políticas medioambientales hay que ser ambiciosos y no se deben perder oportunidades como, por desgracia, estamos acostumbrados a ver con este tipo equipo de gobierno”, ha lamentado.
Por su parte el concejal del PSOE Juan Álvarez acusó al concejal responsable de planeamiento, Ignacio Cuesta, de ‘greenwashing’, “de siempre intentar dar un barniz de sostenibilidad a políticas y decisiones que no lo son o son directamente contrarias a la mejora del medio ambiente. “El problema que tenemos con la Zona de Bajas Emisiones es que cuando se juega de farol es muy importante que no se vean las cartas, porque si no se convierten las cosas en un absurdo total”, ha advertido, “y en este caso son los datos que aporta el propio estudio los que lo desenmascaran”.
El edil ha explicado que, aunque la fórmula de crear dos anillos con distintos niveles de restricciones es positiva porque ayuda a difuminar el ‘efecto frontera’, “el anillo interior es una zona en la que prácticamente un 80% o 90% de las calles son peatonales, con lo cual las acciones allí tendrán muy poca eficacia en términos de reducción de emisiones”. Solo a esta zona, prácticamente peatonal, se aplicarían restricciones con la entrada en vigor de la ZBE en enero de 2026, según ha anunciado el equipo de gobierno. Afectarían solo a los vehículos sin distintivo ambiental, que apenas suponen el 9% del parque móvil, y aun así estaría permitido el acceso a aparcamientos, talleres o determinados servicios.
Solo en 2028, la ordenanza ampliaría la restricción a estos vehículos, con las mismas excepciones al anillo exterior. “Es una situación absurda, y además esa reducción de 71 toneladas no se alcanzaría hasta el año 2028, porque en el anillo exterior no se tiene pensado hacer nada hasta entonces. Consideramos un despropósito gastar tal cantidad de dinero para unos objetivos prácticamente ridículos”.
Álvarez ha destacado que, según las propias encuestas encargadas por el equipo de gobierno, las políticas medioambientales y la zona de bajas emisiones tienen un amplio apoyo popular. Por eso, el Grupo Municipal Socialista ha registrado una serie de enmiendas para que la ordenanza sea más ambiciosa y, con las mismas excepciones plazos, “suponga que dentro de la Zona de Bajas Emisiones se redujesen las emisiones en un 20%, que es el objetivo”. Para ello, bastaría con reducir la entrada de vehículos con distintivo B en el anillo exterior a partir de 2028.