Muchas gracias por acompañarnos en este desayuno. Lo hemos organizado como un pequeño gesto de reconocimiento al trabajo que cada día realizáis los medios de comunicación, al ser vuestra labor esencial para visibilizar nuestra labor y para asegurar una ciudadanía informada. Queremos agradeceros el seguimiento constante y riguroso que hacéis de la actividad municipal, y el trato que siempre nos habéis dispensado.
Pero este encuentro es además una oportunidad para hacer un balance político de lo que han supuesto estos dos años de mandato, justo cuando alcanzamos su ecuador. Desde el Grupo Municipal Socialista creemos que la rendición de cuentas es una obligación de cualquier representante público, y especialmente de quienes ejercemos la política desde la seriedad, el rigor y la responsabilidad.
Me gustaría también aprovechar este encuentro para agradecer el compromiso de mis compañeras y compañeros del Grupo Municipal Socialista. Su trabajo durante estos dos años ha sido fundamental para consolidar un equipo fuerte, con propuestas, con iniciativa, y con un modelo claro de Oviedo. Y puedo decir con total honestidad que me siento muy orgulloso del trabajo realizado porque en estos dos años no solo hemos trabajado intensamente, sino que también hemos aprendido mucho. Hemos escuchado a los vecinos y vecinas, visitado los barrios, conocido sus problemas. Esta experiencia nos ha servido para crecer como equipo, para reforzar nuestras convicciones y para construir, con solidez, los mimbres de un proyecto de futuro para Oviedo. Un proyecto que mira más allá del corto plazo, que se fundamenta en el conocimiento profundo de Oviedo, y que está preparado para ofrecer una alternativa seria y transformadora para las próximas elecciones.
Y, precisamente por eso, porque conocemos el concejo, porque la escuchamos y la vivimos cada día, no podemos dejar de expresar nuestra preocupación por la evidente paralización que padece. Porque tras seis largos años ya de gobiernos del señor Canteli, Oviedo está paralizada, con proyectos que no avanzan, con inversiones que se pierden, con barrios olvidados y con un gobierno más pendiente de la propaganda que de resolver los problemas reales de la gente.
El balance es claro. Hablamos de un gobierno fracasado, sin proyecto, sin ambición y sin rumbo. Un gobierno que está desaprovechando oportunidades históricas, que actúa sin planificación y que, en lugar de defender el interés general, se pliega sistemáticamente a intereses particulares.
Cada vez es más evidente que gobierna para intereses privados. Especula con la Fábrica de Gas, en colaboración con un fondo de inversión, de espaldas a los vecinos y sin respeto al conjunto. Compra el Calatrava con dinero público para regalárselo a una universidad privada. Si la universidad va a invertir 40 millones, ¿qué es, que no tenía otros cinco? A una Universidad y a un gimnasio, como si en Oviedo no hubiese gimnasios.
Rehabilita el Palacio de los Deportes para entregarlo a una promotora de conciertos. Privatiza el espacio público, ensanchando calles y peatonalizando zonas no para los vecinos, sino para poner terrazas.
Se han reunido más veces con los responsables de WiZInk que con los vecinos que demandan el parque del Este o piden mejoras en el autobús en la zona rural, demostrando así lo cercano que está a esos intereses privados y lo alejado que está de las necesidades y demandas de la ciudadanía.
Por eso no es de extrañar que haya subido el IBI a la mayoría de los hogares mientras se rebajaba a los grandes propietarios, o que haya intentado recortar las becas. Una medida profundamente injusta y que golpeaba directamente a las familias con menos recursos, pero que, por suerte, conseguimos paralizar. También lo hemos visto con la subida del IBI, se subía a la mayoría de los hogares mientras se rebaja a los grandes propietarios.
Frente a esta falta de sensibilidad social, desde el Grupo Socialista hemos estado siempre donde había que estar, oponiéndonos a las decisiones perjudiciales y defendiendo el interés general. Gracias a nuestro trabajo, se rectificó el convenio de La Vega para incluir vivienda pública, una exigencia que ni el PP ni IU estaban dispuestos a garantizar. Y también fue gracias a nuestra presión política que el alcalde se vio obligado a activar la candidatura de Oviedo a Capital Europea de la Cultura, un proyecto con enorme potencial que el señor Canteli rechazó en dos ocasiones solo porque lo proponíamos nosotros.
Esa es la labor que hemos hecho como oposición. Una oposición útil, constructiva, con propuestas y con firmeza. Y lo seguiremos haciendo. Porque los retos son muchos y urgentes, y uno de los más inmediatos es evitar que se destroce el Campillín para construir un aparcamiento innecesario, una decisión injustificada que amenaza uno de los espacios verdes más valiosos del centro de Oviedo.
Y no es un caso aislado. Esa misma falta de sensibilidad hacía los espacios más singulares de Oviedo se refleja también en el maltrato y abandono del Campo San Francisco. La degradación ha sido tal que la Consejería de Cultura no ha tenido más remedio que intervenir y abrirle un expediente sancionador al propio Ayuntamiento. Frente a ello, el alcalde se ha instalado en una actitud de rebeldía, ignorando los requerimientos del Principado, y pensando que puede hacer lo que le dé la gana.
Es la misma actitud prepotente e inmovilista que vemos en áreas clave, y que mantienen a Oviedo paralizado. Basta con fijarse en los grandes proyectos que deberían marcar el rumbo del municipio. La revisión del Plan General de Ordenación Urbana lleva años bloqueada, sin avances ni horizonte definido. El Plan de Movilidad Urbana Sostenible, por su parte, avanza con lentitud, sin participación real, sin perspectiva de género, y sin coherencia. En lugar de impulsar un Oviedo moderno, habitable y sostenible, se sigue apostando por dar más facilidades al coche, mientras se desprecia el transporte público y no se ofrecen alternativas reales. A esto se suma la intención de implantar la Zona de Bajas Emisiones sin tener aprobado previamente el plan de movilidad. Y esto no es solo una cuestión de coherencia, es una obligación legal. De no cumplirse, se corre el riesgo de perder más de 7 millones de euros en fondos europeos que ya se han recibido para su puesta en marcha.
No son los únicos que están en riesgo, también los dos recibidos para el centro social de Ventanielles por los retrasos en su licitación. No se trata de simples retrasos administrativos, hablamos de perder recursos que ya están en Oviedo y que podrían mejorar directamente la vida de la gente. Porque la mala gestión no solo se traduce en fondos que se pierden, sino en oportunidades que se evaporan.
Lo hemos visto con claridad estos dos años: 4,4 millones perdidos de la EDUSI que no se supieron ejecutar; 2,4 millones por el fracaso del proyecto del Fontán; 1,2 millones para Olloniego que se dejaron escapar. Es una cadena de fracasos que responde a un mismo patrón, improvisación descoordinación y ausencia de planificación.
El mismo patrón que hace que estemos perdiendo otras oportunidades, por ejemplo, en el sector de la defensa. Mientras Europa está haciendo una apuesta decidida por impulsar este sector, Oviedo es incapaz de posicionarse. Y eso que contamos con una sólida tradición industrial y un sector competitivo, con empresas punteras y profesionales altamente cualificados. Se trata, sin duda, de una de las grandes oportunidades para nuestro municipio.
Desde el Grupo Municipal Socialista hemos puesto sobre la mesa una propuesta concreta y viable, la antigua fábrica de loza de San Claudio. Creemos que puede convertirse en una oportunidad para desarrollar un polo tecnológico vinculado a este sector, con alto valor añadido y gran capacidad de atracción de inversión. Pero una vez más nos encontramos con un gobierno sumido en la inacción y falta de ambición.
Mientras tanto, la que suponía que iba a ser su gran apuesta para reactivar la economía local, el Parque Empresarial de Olloniego, ha terminado en un auténtico ridículo. Una sola empresa interesada, una única parcela adjudicada, y, para colmo, al precio mínimo. Prometieron empleo, prometieron inversión, y lo único que tenemos son solares vacíos y una nueva decepción. ¿Dónde están las decenas de empresas que anunciaron? ¿Dónde está la estrategia que supuestamente lo iba a convertir en un polo de atracción empresarial? No la hubo. Como en tantas otras ocasiones, mucho titular y muy poca gestión.
Y mientras fracasan los grandes anuncios, tampoco hay respuesta para lo cotidiano, para lo que afecta directamente al día a día de la ciudadanía. Los barrios de Oviedo están siendo sistemáticamente abandonados. No solo no se están creando nuevos equipamientos sociales, culturales o deportivos, sino que los existentes se encuentran en un estado de evidente deterioro, con instalaciones anticuadas, espacios saturados y una ausencia total de mantenimiento y planificación.
La reforma del Palacio de Deportes o el aspirar a ser Ciudad Europea del Deporte o de la Cultura no pueden ni deben ocultar la realidad. No basta con hacer una gran obra para maquillar el abandono del resto. No basta con aspirar a títulos con los que tapar la falta de un modelo que entienda la cultura y el deporte como herramientas de cohesión social y de calidad de vida en todos los barrios.
En la zona rural, el abandono es aún más evidente. Durante estos dos años hemos visitado la mayoría de nuestras parroquias, y el diagnóstico es unánime. Tienen la sensación de que el Ayuntamiento les ha dado la espalda. Falta mantenimiento, limpieza, saneamiento, transporte públicos, equipamientos, y la actividad cultural y social es prácticamente inexistente. No hay una estrategia para fijar población o mejorar los servicios. La zona rural no puede ser la gran olvidada del municipio, ni sus habitantes tratados como ciudadanos de segunda. Desde el Grupo Municipal Socialista lo tenemos claro, Oviedo solo avanzará si lo hace en su conjunto, y eso exige tomarse en serio a su zona rural, con inversión, planificación y una verdadera voluntad de integración.
Lo vemos también en los servicios sociales, donde la situación es igualmente alarmante. Seguimos anclados en un modelo asistencialista, antiguo, desbordado. Las trabajadoras se encuentran al límite, las estructuras saturadas y la respuesta del gobierno no está a la altura de las necesidades. No se innova, ni se planifica con visión de futuro. No hay ninguna voluntad para convertir los servicios sociales en una verdadera herramienta de igualdad y justicia social. Hicimos muchas propuestas en este sentido, y todas fueron rechazadas.
Lo mismo ocurre con la política de vivienda. Mientras los precios suben, y los jóvenes no pueden emanciparse, el gobierno ha sido incapaz de diseñar una estrategia habitacional coherente. No existe un parque municipal de alquiler, no hay vivienda social, no se han puesto en marchas programas de rehabilitación. Lo único que se ha hecho es anunciar la colaboración con el Gobierno del Principado para la construcción de 300 viviendas, sin haber determinado siquiera en qué solares se levantarán ni con qué calendario. Una vez más, se confunde el anuncio con la gestión y la foto con la política pública. Y mientras tanto, cientos de ovetenses siguen esperando.
Pero quizá lo más preocupante no sea solo lo que se ha hecho mal, sino cómo se ha gobernado. El señor Canteli ha impuesto un modelo rancio, trasnochado y profundamente autoritario. Ha demostrado un profundo desprecio por el diálogo, la participación democrática y el respeto institucional. Rechaza sistemáticamente cualquier propuesta que no provenga de los suyos, aunque sea buena para el municpio. Le incomoda la crítica, solo acepta el aplauso. No escucha. Ha convertido a la Alcaldía en un espacio aislado, impermeable al dialogo y a la pluralidad.
En ese clima de exclusión y rodillo, lamentamos que Izquierda Unida haya decidido no fiscalizar, y plegarse a Canteli y a su política de anuncios y propaganda estéril. Llamar “renaturalización de espacios públicos” a lo que se ha hecho en la “faba”, junto al Palacio de los Deportes o lo que se pretende hacer en Longoria Carbajal o La Escandalera es un ejemplo de cinismo en favor de interés privados.
Las políticas transformadores y de justicia social no se construyen desde un presupuesto de derechas y menos con este alcalde. No se construyen subiendo el IBI, el agua y la basura a toda la ciudadanía, y rebajando impuestos a los grandes propietarios, que es lo que avaló IU.
Nosotros defendemos una política valiente frente a la resignación, la propaganda o la comodidad. No hemos bajado la guardia. Hemos estado presentes en los barrios, del lado de la ciudadanía. Hemos presentado decenas de iniciativas. Hemos fiscalizado con rigor y hemos propuesto con responsabilidad. Y lo seguiremos haciendo porque creemos que Oviedo merece mucho más que esto.
Aún queda mandato, y no vamos a perder ni un solo día. Nuestra prioridad es clara: hay que volver a colocar a la ciudadanía en el centro de la acción política.
Y esto empieza de forma urgente por activar una política integral de vivienda pública. No basta con palabrería. Oviedo necesita una estrategia ambiciosa, con planificación, inversión, colaboración, con medidas que garanticen que nadie quede excluido por no poder pagar un alquiler. Porque la política de vivienda es una herramienta de justifica social, de igualdad de oportunidades, de arraigo y de futuro.
Oviedo no puede permitirse que nuestros jóvenes marchen por no encontrar un piso asequible. No podemos aceptar barrios vacíos y envejecidos por falta de acceso a la vivienda. No podemos seguir dependiendo de la improvisación del alcalde o de la voluntad de otras administraciones. Necesitamos actuar ya.
También es urgente actuar en los servicios sociales, que siguen funcionando gracias al compromiso de unas plantillas desbordadas, pero atrapadas en un modelo obsoleto, sin estructura suficiente, sin recursos estables y sin herramientas adecuadas. No se ha hecho nada por modernizar o adaptar el sistema a las necesidades reales de la ciudadanía. Necesitamos una renovación profunda: mejorar los procesos, descentralizar la atención, fortalecer la coordinación interna y hacer el sistema más accesible, ágil y preventivo. Porque las desigualdades no se corrigen con discursos ni con medidas aisladas: se corrigen con políticas valientes, coherentes y bien gestionadas.
Tenemos que mirar, además, a los barrios y a la zona rural, que siguen esperando inversiones básicas mientras el centro absorbe toda la atención de Canteli. No podemos seguir gobernando un municipio con dos velocidades. Proponemos una política de reequilibrio territorial que invierta en infraestructuras culturales, deportivas y sociales donde más se necesitan, con planificación a medio plazo y con la participación de la ciudadanía. Oviedo no puede ser una postal. Tiene que ser un concejo vivo y cohesionado, donde oportunidades y servicios no dependan del código postal.
Un ejemplo muy claro de esa desigualdad es el hecho de que los barrios del Este no cuenten con un espacio de esparcimiento, y que sus vecinos en pleno siglo XXI se hayan tenido que organizar para reclamar algo tan básico como es un parque.
En materia de movilidad, hay que romper definitivamente con un modelo caduco. No podemos seguir planteando el coche como la única opción posible. Proponemos integrar carriles bici en todo el municipio, un sistema público de bicicletas, la reconfiguración peatonal del Camino de Santiago Primitivo, un corredor verde entre el HUCA y el Campus del Cristo, o rediseñar la red de transporte público con criterios de eficiencia, accesibilidad y sostenibilidad. Es indispensable mejorar las frecuencias, adaptar las rutas a la realidad de los barrios y garantizar la conexión con la zona rural. Y, al mismo tiempo, proteger nuestras zonas verdes, priorizar la movilidad activa como caminar o ir en bici, y cumplir con las obligaciones climáticas de la Zona de Bajas Emisiones. No podemos permitir que se pierdan millones de euros por no haber hecho los deberes.
También tenemos que proteger nuestros valores ambientales. Nos oponemos con rotundidad a cualquier agresión al Naranco, símbolo natural, paisajístico e histórico de Oviedo. Frente a su abandondo, frente a la agresión que supondría la construcción de la innecesaria Ronda Norte, apostamos por un plan integral de recuperación del Naranco que combine la protección medioambiental, la mejora de accesos sostenibles, la rehabilitación del patrimonio cultural y la creación de itinerarios naturales para el disfrute ciudadano, siempre desde el respeto al entorno.
Pero si queremos transformar Oviedo de verdad, necesitamos reactivar su economía con una estrategia clara, ambiciosa y de futuro. No basta con vivir del turismo de fin de semana. Oviedo tiene talento, tradición industrial, conocimiento y capacidad. Lo que falta es una política económica que mire al mañana. Apostamos por recuperar espacios en San Claudio, La Vega o El Cristo para convertirlos en polos de innovación, emprendimiento y conocimiento. Apostamos por atraer empresas de sectores tecnológicos. Apostamos por aprovechar cada euro de los fondos europeos para modernizar nuestro tejido productivo, y no para dejarlo caducar en los despachos. Apostamos por revitalizar nuestro comercio con un Plan Integral de Comercio ambicioso y trabajado con el sector.
Oviedo no puede seguir ensimismado. Necesitamos estar presentes en los foros en los que se decide el futuro, compartir experiencias, atraer inversiones y generar alianzas estratégicas. Tenemos potencial para ser un referente del Arco Atlántico, no podemos seguir al margen de las redes de oportunidades que otras ciudades están tejiendo.
Y, por último, pero no menos importante, Oviedo necesita más democracia, más participación, más transparencia, y mejor gestión. No podemos seguir con un gobierno que decide entre cuatro paredes, que no rinde cuentas, que bloquea la información, que desprecia a quien no aplaude, que vive al límite de la legalidad. Hay que abrir las puertas del Ayuntamiento. Crear procesos participativos reales. Escuchar antes de decidir. Debatir antes de imponer. Porque gobernar no es resistir, gobernar es construir colectivamente.
Esto es lo que proponemos desde el Grupo Municipal Socialista, un Oviedo que planifica, que escucha, que cuida. Un Oviedo que vuelva a creer en sí mismo. Un Oviedo que recupere la ambición. Y lo hacemos sin arrogancia, pero con determinación. Sabemos que no hay soluciones fáciles. Pero también sabemos que cuando hay voluntad política, las cosas cambian. Y cambian para mejor.
Nosotros vamos a seguir haciendo nuestra parte. Vamos a seguir presentando propuestas, fiscalizando con rigor y estando donde hay que estar: en los barrios, con la gente, en los problemas reales, en las soluciones posibles. Oviedo tiene todavía dos años por delante. No podemos permitirnos seguir perdiendo tiempo. No podemos seguir perdiendo oportunidades.
Porque Oviedo lo necesita. Porque Oviedo lo merece. Porque Oviedo puede ser mucho más de lo que hoy le está
