La muerte, a veces, se presenta por sorpresa. Sin más. Sin llamar. Es así. Y cuando lo hace sin el más ligero aviso, cuando llama a la puerta de alguien cercano, nos sacude. Nos zarandea como el viento a una hoja lánguida. Nos deja sumidos en un silencio atronador. Un silencio que duele.
Así estoy desde que, por desgracia, supe –a los pocos minutos de producirse– la noticia de la muerte de Xuan. Pero eso, en realidad, no importa. Lo relevante es cómo esa noticia, gélida, cruel y totalmente a destiempo, golpeó a mi compañera y amiga Sonia.
Sonia compartió con Xuan una vida. Con todo lo que conlleva. Su vacío será imposible de paliar. Siento una pena honda, pero ni siquiera imagino el dolor de Sonia y de Lena.
Se va Xuan, el escritor reconocido. Se va el intelectual comprometido. Se va el hombre que, desde su Paniceiros natal, se sintió orgulloso de ser un asturiano universal. Se va esa voz que tan bien retrató la Asturias íntima. Profunda. Se va el defensor incansable de ese patrimonio tan nuestro que es el asturiano. Pero, sobre todo, se va quien, para muchas personas, fue un amigo del alma. Se va un padre. Y se va un marido. Corrijo: no se va. Su obra y su recuerdo perduran. ¡Y de qué manera!
Así que nada de adiós; como mucho, taluego.
Mi más sincero abrazo, desde el afecto y la solidaridad, a toda la familia, y especialmente a Sonia y a Lena.
En mi nombre y en nombre de toda la familia socialista de Oviedo.
Carlos Llaneza es portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Oviedo
