
- “El urbanismo no es una disciplina neutra. La forma en que se planifican los espacios públicos, los equipamientos, la vivienda, la movilidad, las zonas verdes o los usos del suelo condiciona la vida cotidiana de las personas”, defienden Marisa Ponga y Juan Álvarez en su proposición.
El Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Oviedo/Uviéu ha registrado una proposición para la próxima comisión de Urbanismo, Infraestructuras y Servicios Básicos en la que solicita al Equipo de Gobierno que adopte las medidas necesarias para garantizar la incorporación real y efectiva de la perspectiva de género en la redacción del nuevo Plan General de Ordenación.
Marisa Ponga y Juan Álvarez son los firmantes del escrito en el que proponen que se impulse un proceso específico de participación ciudadana que permita incorporar la experiencia y las aportaciones de las mujeres al diseño del futuro modelo de ciudad a través de espacios de diálogo, talleres y encuentros abiertos. Ambos ediles opinan que “el urbanismo no es una disciplina neutra. La forma en que se planifican los espacios públicos, los equipamientos, la vivienda, la movilidad, las zonas verdes o los usos del suelo condiciona la vida cotidiana de las personas”.
La concejala socialista recuerda la importancia de “contar con la participación activa del Consejo Municipal de Igualdad como órgano consultivo y de participación, así como favorecer la implicación de asociaciones de mujeres, entidades vecinales, colegios profesionales y otros agentes sociales en el proceso de elaboración del planeamiento”. Por su parte, el concejal del PSOE ve necesario “incorporar un diagnóstico de género para garantizar que las propuestas del Plan General integren de forma transversal la perspectiva de género en la ordenación urbanística, la localización de equipamientos y servicios, el diseño del espacio público y la planificación de los nuevos desarrollos urbanos”.
En la actualidad, el Ayuntamiento de Oviedo/Uviéu se encuentra inmerso en la redacción del nuevo Plan General de Ordenación, el principal instrumento para definir el modelo de ciudad de las próximas décadas. Se trata de una oportunidad única para diseñar un municipio más sostenible, accesible, cohesionado e inclusivo, capaz de responder a las necesidades reales de toda la ciudadanía. En este marco hay un documento (el anejo 6) que realiza un diagnóstico riguroso de las desigualdades que todavía condicionan el uso y disfrute de la ciudad, identificando cuestiones como la feminización de la pobreza y del envejecimiento, la sobrecarga derivada de las tareas de cuidados, las diferencias en los patrones de movilidad cotidiana, la percepción de inseguridad en determinados espacios públicos o la necesidad de avanzar hacia un urbanismo centrado en la proximidad y en la vida cotidiana. Asimismo, formula un conjunto de criterios y propuestas dirigidas a construir una ciudad más inclusiva, accesible, segura y equitativa, incorporando aspectos como la mezcla de usos, la ciudad de proximidad, la mejora del espacio público, la accesibilidad universal, la movilidad sostenible, la seguridad urbana y la participación ciudadana. Como ya se dispone de un diagnóstico y de una propuesta técnica de calidad, corresponde ahora al Ayuntamiento asumir plenamente ese trabajo, dotarlo de continuidad y convertirlo en una herramienta operativa que oriente las decisiones urbanísticas futuras. El objetivo no es elaborar nuevos estudios, sino hacer efectivo el conocimiento ya generado mediante una estrategia de implementación, seguimiento y participación que garantice que el nuevo Plan General contribuya realmente a construir una ciudad más inclusiva, segura, accesible, próxima y equitativa para toda la ciudadanía.
“Este trabajo constituye una base técnica y conceptual que debe ser reconocida y puesta en valor. Sin embargo, resulta necesario dar un paso más para evitar que sus conclusiones queden circunscritas a un estudio específico o a una declaración de principios”, argumenta Juan Álvarez. “El reto no consiste ya en justificar la necesidad de incorporar la perspectiva de género al planeamiento, sino en garantizar que esta impregne de manera efectiva el contenido del Plan General y su posterior desarrollo”, concluye Marisa Ponga.
